Por qué entre la cotización más alta y la más baja hay 21% (y cómo comparar bien)
Por Rodrigo Ávila
En los concursos que pasan por Nexobra, la diferencia entre la cotización más alta y la más baja de una misma obra ronda el 21%. Mismos planos, mismo alcance, y aun así una quinta parte de distancia entre un número y otro.
Llevado a dinero: en una obra de cinco millones, ese 21% supera el millón de pesos, y se decide antes de colocar la primera mezcla. No es un detalle; con frecuencia es la utilidad completa de la obra.
La pregunta relevante no es “¿por qué tan cara la de arriba?”, sino “¿por qué tanta diferencia si es la misma obra?”. Y la respuesta enseña a comparar.
Por qué existe esa diferencia
Conviene descartar de entrada una idea: casi nunca se debe a que alguien mienta. Las razones suelen ser legítimas, y por eso son engañosas.
Distinto alcance. Uno incluyó acarreos, limpieza y obra falsa; otro los dejó fuera. En el papel el segundo parece más barato, pero cobrará esas partidas más adelante.
Distinta calidad. Materiales, marcas, espesores. Dos cotizaciones pueden estar bien hechas y no ser la misma obra por dentro.
Cómo se distribuye lo que no se ve. Indirectos, utilidad, financiamiento. Cada contratista prorratea sus costos de operación a su manera, y eso mueve el total sin alterar una sola partida visible.
Quién absorbe los imprevistos. El que asume el riesgo de lo desconocido lo incorpora al precio. El que no lo asume parece más barato hoy y traslada el costo el día que aparece la sorpresa.
Y sí, en ocasiones alguien simplemente no comprendió la obra. Ese caso también existe.
La trampa de comparar el total
El error más costoso es mirar la cifra final y quedarse con la más baja. Porque la más barata suele ser la que menos incluye. Una cotización baja hoy es un trabajo adicional caro mañana: lo que no está cotizado no desapareció, solo espera el momento de cobrarse, cuando la obra va a medias y ya no tienes con quién comparar.
Comparar totales es comparar cosas distintas y quedarse con la más ligera sin preguntar por qué pesa menos.
Cómo comparar bien
Que todos coticen sobre el mismo catálogo de partidas. Si cada quien arma su propia lista, no hay comparación posible.
Compara línea por línea, no por el total. Ahí aparece la verdad: una partida que en una cotización cuesta la mitad que en las demás no es una ganga, es una pregunta. O comprendió algo que los otros no, o le falta algo que los demás sí incluyeron.
Detecta las exclusiones y los vacíos. Lo que no está es tan importante como lo que está. Quien omitió una partida completa parece barato hasta que la reclama.
Pregunta por lo atípico. Un renglón disparado o desplomado siempre tiene una explicación. Pídela antes de decidir, no después.
Al normalizar así, el 21% deja de ser un misterio y se vuelve información: sabes exactamente de dónde surge cada diferencia y cuál oferta es realmente la mejor.
En resumen
El objetivo de un concurso no es encontrar el número más bajo, sino la oferta que cumple al precio correcto. Y para eso hay que comparar lo comparable.
Nexobra recibe todas las cotizaciones de un concurso en el mismo formato y con las mismas partidas, para que las leas línea por línea y decidas con datos, no adivinando qué incluyó cada quien. El 21% seguirá existiendo; la diferencia está en si lo entiendes o si te toma por sorpresa.
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